Juan Ruiz de Alarcón

Juan Ruiz de Alarcón

1581

La vida y la obra de Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza (1581?-1639) han sido motivo de constante controversia. Los críticos de varias épocas han cuestionado si el dramaturgo pertenece a las letras coloniales mexicanas o si su corpus dramático es sólo un fidedigno ejemplo del teatro barroco peninsular de principios del siglo XVII. Esta posición ambivalente resulta tanto de la ausencia en sus comedias del espacio geográfico y medio ambiente americanos como de su identificación con España, a pesar de haber nacido en México y haberse criado en suelo indiano. A esto se suman dos factores más que para algunos comprueban su irrebatible “españolidad”: el dramaturgo se radica en Madrid, desde 1613 hasta su muerte en 1639; y su producción teatral, dirigida a un público madrileño, reproduce el modelo de la Comedia Nueva cuyo gran representante fue Lope de Vega y Carpio (1562-1635), el “Monstruo de la Naturaleza”.

    No es tan fácil descartar la experiencia novohispana de Ruiz de Alarcón si se considera que la ausencia de las Indias en su obra teatral encierra y encubre un esfuerzo por no vincularse, o delatar la menor relación con América, asunto que comprometería su identidad española. Sin embargo, por más que se pretenda negar su formación social de veinte años en Nueva España (1581?-1600), que se procure ignorar su condición colonial, y españolizarlo, su origen y vivencia mexicanos lo ligan a una experiencia e identidad americanas que sólo pueden explicarse en términos de asimilación. El haberse asimilado a lo español es factor determinante en su práctica teatral. Es un proceso constituido por un sostenido esfuerzo de apropiación e identificación con todo lo que valide la hegemonía imperial en el virreinato y legitime su afiliación al sistema del poder. De ahí su despego y silenciamiento de la realidad colonial; de haber textualizado la diferencia, Ruiz de Alarcón se hubiera arriesgado a poner en tela de juicio su identidad hispanizada y visión de mundo a imagen y semejanza del imperio.

    En un momento histórico en que lo español y lo novohispano parecen y pretenden ser lo mismo, Ruiz de Alarcón articula su identidad a imagen del sujeto imperial. Sin embargo, por haber nacido en la ciudad de México, su posición en el orden imperial es la de un hijo de español de una segunda generación, o sea, un criollo. La diferencia alarconiana emerge, ya que por su condición de colono no es tan auténtico con relación al sujeto imperial; y, porque pertenece a un estrato inferior al del sujeto imperial pero muy superior a un Otro mestizo. Desde esta perspectiva, el sujeto colonial es visto desde la metrópoli como “de afuera” y por tanto es ubicado en un estado indefinible de ser Uno y Otro. Todo ello produce en ese sujeto colonial una crisis ontológica, manifiesta en una ansiedad agónica de querer ser copia exacta del español, de tener que ser español por sobre todo. Precisamente, Ruiz de Alarcón sigue este patrón: se apropia de lo español para validar su identidad. Visto así, Ruiz de Alarcón no encaja dentro del modelo de transculturación y mestizaje que define gran parte de las letras coloniales de la época de la fundación de la “ciudad letrada”.

    La singularidad de Ruiz de Alarcón resalta cuando no se le puede encasillar fácilmente con otros escritores coloniales –piénsese, por ejemplo, en sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695) en quien la diferencia resulta del género sexual y de su ilegitimidad. En el caso del “Inca” Garcilaso de la Vega (1539-1616) y Felipe Guamán Poma de Ayala (¿?-1615?), la disimilitud está encarnada en el mestizaje de ambos, marca que definirá a América a partir de la Conquista. Cuando se yuxtapone a Ruiz de Alarcón con estos sujetos, se puede visualizar y comprender mejor su estado de asimilación. Para complicar más la identidad del dramaturgo, tampoco se le puede imponer una concientización criolla radical y subversiva en las primeras décadas de 1600, a pesar de que ya se enuncia paulatinamente una identidad diferencial por medio de la cual el sujeto colonial comienza, de manera incipiente, a cuestionar y a distanciarse ideológica, política e intelectualmente del orden imperial dominante.

Libros

Comedias escogidas

La verdad sospechosa